En la gala final, Susana explica que fue una última chance difícil con comida coreana preparada por una chef experta, y lamenta no haber elegido un pantalón más lindo. Se emociona al saber que era su turno de eliminación, destacando lo estructurado y frío que puede ser el mundo de la televisión por ratings y egos, pero valora la unión de sentimientos que genera.
Los jueces y participantes forman ahora un grupo inseparable de amigos que planean reunirse, y Susana planea visitar un restaurante coreano sin pagar. Agradece a Canal 9 por permitirle participar pese a sus exclusividades, a su producción y al nuevo público infantil que la saluda con cariño, ganando fans jóvenes de 7 a 10 años.
El segmento concluye con un llamado a la acción para ver más contenido.