El gobierno catalán dio luz verde para duplicar la tasa turística en Barcelona a partir del 1 de abril, encareciendo las estancias en hoteles y establecimientos.
La medida elevará la recaudación hasta 200 millones de euros, con el 25% destinado a políticas de vivienda y el 75% al Fondo para el Fomento del Turismo.
Responde al rechazo ciudadano al turismo masivo, tras recibir 20 millones de visitantes internacionales en 2025, similar a problemas en Francia.
Hoteleros expresan dudas sobre su efectividad, y expertos sugieren eliminar apartamentos turísticos para locales en lugar de subir precios.