Vecinos quedan encerrados en el perímetro de seguridad policial alrededor de la Plaza del Congreso tras la desmovilización de la protesta contra la reforma laboral, donde la Policía de la Ciudad impide el paso incluso a residentes y personas con necesidades médicas. Una señora que sale de una clínica no puede llegar a su casa y debe dar una vuelta de 10 cuadras hasta Lima por Rivadavia, mientras efectivos custodian la zona con vallas pese a la ausencia de manifestantes.
Periodistas también enfrentan dificultades para salir hacia sus móviles, y el reportero cuestiona la falta de sentido común en el operativo, destacando que encapuchados agresores como el de la camiseta de San Martín de Tucumán ya escaparon mientras vecinos inocentes quedan atrapados. Críticas al jefe del operativo Leo García por no habilitar accesos una vez despejada la zona, contraviniendo protocolos habituales.
La vida normal en la zona del Congreso queda bloqueada completamente para quienes viven o trabajan allí, con esquinas custodiadas y cortes en cada intersección. El canal denuncia la desproporción: se protege el Congreso pero se ignora a ciudadanos comunes que buscan retomar su rutina.
Manifestantes previos expresaron enojo por la desmovilización y represión con hidrantes, criticando a dirigentes y al modelo de derecha que usa violencia para adoctrinar con miedo.