Los trabajadores despedidos de Fate protestan en la Panamericana, donde Gendarmería con montada retrocedió permitiendo un carril libre, mientras continúan los cánticos exigiendo reapertura de la fábrica.
Se estiman 900 puestos directos perdidos, pero el impacto triplica esa cifra al incluir terciarizados, proveedores, limpieza, comedores y choferes, generando un efecto dominó en la cadena productiva de la empresa con 80 años de historia en Argentina.
Un economista cercano al gobierno publicó en La Nación un editorial aconsejando a los despedidos gastar dos tercios de la indemnización para sobrevivir y salir a buscar trabajo, en medio de un contexto de constantes cierres de empresas emblemáticas y pérdida de empleos registrados.
El operativo de seguridad prevé posible desalojo violento si se prolonga, pero por ahora hay convivencia tensa sin represión.