Los trabajadores despedidos de Fate lograron ingresar a la Panamericana por la calle Uruguay, cortando dos de tres carriles y dejando uno habilitado para el tránsito vehicular, tras un tenso acercamiento con el cordón de Gendarmería que inicialmente buscaba impedir el acceso.
Gendarmería desplegó un importante operativo con infantería, montada y móviles policiales para contener la marcha, pero permitió la ocupación parcial de la vía pública sin represión inmediata, similar a lo ocurrido la semana pasada; los efectivos retrocedieron ligeramente para mantener distancia, aunque su presencia genera temor a un posible desalojo violento.
En entrevistas en vivo, una trabajadora de Limpia SRL, empresa tercerizada, exigió respuestas tras la fallida reunión con el gobierno y la próxima audiencia del 4 de marzo; otros manifestantes proponen la estatización de Fate ante la negativa de Madanes Quintanilla a reactivar la fábrica de 80 años de historia, afectando a 900 puestos directos y miles indirectos.
Los periodistas critican el operativo como excesivo, vinculándolo a la represión en el Congreso y la reforma laboral antiobrera en debate hoy; la marcha forma parte de una jornada de protestas con cena nocturna en la fábrica y movilizaciones en Capital Federal.
Por ahora prevalece una convivencia tensa, con Gendarmería garantizando el carril libre y trabajadores continuando cánticos por reincorporación, mientras se espera decisión de asamblea sobre duración del corte, usualmente hasta las 14 o 15 horas.