Los trabajadores de FATE, junto a agrupaciones de izquierda, cortan tres de cuatro carriles de la Panamericana en la bajada de Carlos Casares, rumbo a la Ciudad de Buenos Aires, dejando apenas un carril estrecho que genera un embotellamiento de casi 2 kilómetros desde Avenida Avellaneda en el ramal Tigre.
Gendarmería Nacional custodia el corte preventivo sin intentar levantarlo, con efectivos a pie y a caballo sobre la colectora e infantería circulando, mientras los manifestantes avanzan intempestivamente pese al peligro para los conductores que van a sus trabajos.
Un empleado con 32 años de antigüedad en la planta relató en vivo su reclamo por la reapertura inmediata o estatización de la fábrica, afectando a 920 familias, criticando a los dueños Madanes por negarse pese a la propuesta del gobierno y lamentando 14 meses sin aumento salarial.
El viernes presenta múltiples focos de tensión con concentraciones en Obelisco y Congreso por la reforma laboral, pero este corte sorpresivo complica el tránsito en hora pico, recomendando alternativas como Ruta 202 o Avenida Perón para evitar demoras.
Los conductores circulan a baja velocidad en el carril habilitado, pero el embudo provoca caos, con negociaciones previas en cortes similares de FATE durando unos 45 minutos.