La senadora por Tierra del Fuego criticó duramente la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, calificándola de "esclavitud laboral" que no genera empleo ni protege a las pymes ni a los trabajadores. Denunció que el artículo 44, eliminado tras presión social y sindical, permitía descontar hasta el 50% del salario a trabajadores enfermos, llamándolo perverso y cruel.
Acusó a los senadores oficialistas de votar como empresarios del lado de los más fuertes, con más horas de trabajo y menos derechos, ignorando el impacto en familias y pymes de Tierra del Fuego, donde las políticas de Milei como apertura de importaciones y freno a obra pública paralizan la industria y el consumo.
Alertó que la ley discute qué país queremos, uno donde enfermarse sea castigo económico y el trabajador quede de rodillas, definiéndolo como traición al peronismo, nacido para ampliar derechos y justicia social. Anunció su voto en contra en defensa de su provincia y trabajadores angustiados, afirmando que no será cómplice del apagón industrial.
Tras su discurso, reclamó a la presidencia por interrupciones y burlas de senadores oficialistas, incluyendo gestos infantiles de la senadora Rosa y otros que la molestaron desde el inicio, exigiendo imparcialidad mientras pasaba la palabra a Jorge Capitanich.