El Senado argentino aprobó con 44 votos la baja de la edad de imputabilidad a 14 años en el nuevo régimen penal juvenil, cerrando cuatro décadas de inacción legislativa y avanzando en la agenda reformista del gobierno. La ley establece penas de hasta 15 años para delitos graves como homicidio, abuso sexual y privación ilegítima de la libertad, mientras que para penas menores hasta 10 años prevé amonestaciones, tobillera electrónica y prohibiciones como no manejar.
Durante el debate, la senadora Patricia Bullrich cerró su defensa y pidió un minuto de silencio por las víctimas de delitos cometidos por menores, que hasta ahora quedaban en la impunidad por inimputabilidad. Todo el arco político, incluyendo senadores kirchneristas que previamente bloquearon la norma, se puso de pie en un gesto de consenso histórico, pese a una breve interrupción reglamentaria.
Periodistas destacaron el valor de las familias de víctimas, como las madres del dolor que lucharon por esta ley pese a su sufrimiento irreparable, recordando casos como el de la niña Kim, donde el menor responsable no recibirá pena alguna. La norma no es retroactiva, por lo que beneficia solo a delitos futuros, pero elimina la puerta giratoria para menores delincuentes.
En paralelo, un fallo judicial condena a solo dos años a un menor de 14 años por un delito, mientras pide 23 años al de 17, ilustrando el contraste con la nueva ley que responsabiliza más a partir de ahora. La discusión también enfatizó la responsabilidad civil de los padres, incluso si forman a sus hijos en el delito, como señaló Bullrich.
Brevemente se mencionó el próximo tratamiento de la reforma laboral, esperando replicar los 42 votos de febrero pese a polémicas como el artículo 44.