El Senado aprobó con 44 votos la baja de la edad de imputabilidad a 14 años en el nuevo régimen penal juvenil, estableciendo penas de hasta 15 años para delitos graves como homicidio y abuso sexual, y medidas alternativas como tobillera electrónica para penas menores. La norma introduce responsabilidad civil de los padres por ilícitos de sus hijos, incluso apartación del hogar si los forman en el delito.
Panelistas destacaron el contraste con casos como el de Kim, donde el menor quedó inimputable, y el mayor de 16 enfrenta pena severa. Analizaron familias que transmiten delito intergeneracionalmente, como los hermanos Castillo formados por su padre en la banda del millón, y el rol del narcotráfico usando menores vulnerables como carne de cañón.
Senador Luis Juez celebró la sanción como cumplimiento de compromiso de 1989, criticando la falta de coraje de gobiernos anteriores y el romantismo de kirchneristas hacia delincuentes. Durante el minuto de silencio por víctimas como los Esperoni, un opositor los acusó de caranchar, pero Juez defendió su dolor y la necesidad de seriedad penal.
Juez denunció discursos ineptos e ignorantes de la oposición, con apatía al dolor de víctimas, atribuyendo la inseguridad actual a esa mentalidad. La ley analiza el contexto familiar del menor para sanciones adecuadas, rompiendo ciclos delictivos.