El Senado argentino aprobó por 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones la aceptación de las modificaciones introducidas por Diputados al proyecto de modernización laboral del Poder Ejecutivo (159/25), convirtiéndolo en ley tras una sesión de casi 11 horas.
Durante la votación electrónica, la presidencia aclaró que votar afirmativa implicaba aceptar los cambios de Diputados, mientras senadores opositores como José Mayans insistieron en que su voto negativo rechazaba tanto el proyecto original del Senado como el modificado, generando cruces y pedidos de silencio.
Patricia Bullrich defendió la claridad del procedimiento, y senadores como Salino y Carambia aclararon sus posiciones: Carambia y Gadano se abstuvieron considerando la versión de Diputados mejor que la original, aunque en contra de la reforma en general.
En el estudio, periodistas destacaron el éxito del bloque oficialista con Bullrich al frente, la incorporación de Juez a los libertarios y poca presencia de manifestantes de la CGT, que anunció judicialización inmediata y movilizaciones el lunes en Tribunales.
La promulgación podría ser explícita mañana o tácita en 10 días; la CGT cuestionará su constitucionalidad, enfocándose en derechos de huelga, cuotas sindicales y modelo sindical.