El Senado aprobó por amplia mayoría la reforma penal juvenil que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, con 44 votos afirmativos, 27 negativos y 1 abstención.
La nueva ley elimina la posibilidad de cadena perpetua para menores en ningún caso y establece prisión efectiva con un tope máximo de 15 años solo para delitos graves como homicidios, abusos sexuales, secuestros y robos violentos.
Para otros delitos, las condenas alcanzan hasta 10 años, y al cumplir dos tercios de la pena, los imputables podrán acceder a alternativas no privativas de libertad. Los menores serán alojados en dependencias acondicionadas, separadas de adultos.
La medida pone fin a uno de los debates más polémicos de Argentina y responde a reclamos por mayor responsabilidad penal juvenil.