Los manifestantes mantienen cortada la avenida 9 de Julio en el Obelisco, filtrándose por los costados de la policía que intenta despejar las calles como Carlos Pellegrini y Corrientes con escudos y gas pimienta, en medio de una inferioridad numérica de los 2.000 agentes desplegados entre Policía de la Ciudad y fuerzas federales.
El reclamo surge por la reforma laboral que se debate en el Congreso, con llamados a paro del Frente de Sindicatos Unidos —incluyendo estatales y movimientos sociales—, aunque la CGT no participa ni avaló la medida; se suman trabajadores del Garrahan, PAMI, Tamats y grupos de izquierda, exigiendo acción contra la ley.
En Panamericana, a la altura de San Fernando y Victoria, empleados de FATE y otros realizaron un corte parcial desde las 7 de la mañana durante una hora, controlado por Gendarmería, que ahora se libera totalmente mientras se dirigen al Congreso; la situación transcurrió con tranquilidad relativa.
La tensión persiste en el Obelisco con un cordón policial estático ante avances manifestantes, violando el protocolo antipiquetes vigente que el Ministerio de Seguridad, liderado por Alejandra Monteoliva, anuncia cumplir a rajatabla; en el Congreso, la policía ya corta Hipólito Yrigoyen, Rivadavia, Entre Ríos y Callao, con vallas y restricción peatonal inminente ante llegada de gremios y organizaciones sociales.
Reportero en vivo desde el Congreso confirma el operativo central alrededor de la Cámara de Diputados, con tránsito vehicular interrumpido y manifestantes aproximándose para la sesión sobre la reforma laboral.