La cobertura en vivo de la protesta contra la reforma laboral muestra una plaza casi vacía frente al Congreso, con minorías ruidosas pateando vallados de metal y generando ruido, mientras panelistas celebran la baja adhesión kirchnerista y critican a los "inadaptados" que queman vallas y pretenden representar mayorías.
La Policía Federal y Gendarmería reagrupan fuerzas: camiones hidrantes avanzan con chorros potentes, se forman filas de hasta 50 gendarmes con escudos, motos policiales se acercan por Rivadavia y Callao, respondiendo a la quema de basura y un posible estoqueo previo de piedras en tachos.
Gente camina por avenidas cerradas como Entre Ríos, incluyendo runners y una señora con perro, lo que genera especulaciones sobre puertas abiertas en vallados; policías invitan a correrse. Incidentes aislados como botellas de vidrio y gritos por "derechos laborales", pero el fuego se apaga y la situación permanece contenida.
Panelistas destacan madurez de manifestantes que se alejan de violentos, mencionan costos de reparaciones como los 270 millones de pesos de la marcha CGT anterior pagados por porteños, y el reportero Javi espera que no escale ante la inminente votación de reforma laboral y régimen penal juvenil.