La Policía de la Ciudad mantiene un operativo masivo con cordones en avenidas como Rivadavia, Rodríguez Peña, Solís e Hipólito Yrigoyen, cortando el tránsito y exigiendo DNI a vecinos y comerciantes para dejarlos pasar a sus hogares o negocios, en una plaza frente al Congreso prácticamente vacía tras la dispersión de manifestantes.
Testimonios de desocupados como Roxana, cocinera echada hace un mes de Don Torcuato, denuncian despidos masivos y rechazan la reforma laboral que precariza el trabajo, mientras critica a senadores por "venderse" y al gobierno por "doblegar la apuesta" contra los trabajadores.
Marianela, empleada de un call center en Microcentro, salió de su trabajo para unirse a la concentración y acusa a la reforma de cercenar conquistas laborales logradas "con sudor y sangre", llamando "sanata" las promesas de sufrimiento pasajero del gobierno.
Claudio, ex recolector de residuos, alerta sobre la pérdida de indemnizaciones, jubilaciones y el regreso del "banco de horas", exigiendo al pueblo "abrir los ojos" y salir a la calle pacíficamente contra una reforma que beneficia a "políticos, ricos y empresarios" como Javier Milei, alineado ahora con el FMI y Trump.
Los manifestantes solidarizan con cierres como el de la fábrica FATE y luchas en el Garrahan, denunciando que la policía genera represión innecesaria en una protesta pacífica, recordando operativos violentos previos bajo Macri.