En la isla Trindade de Brasil, científicos de la Universidad Estatal de San Pablo hallaron que nidos de tortuga verde entierran rocas de plástico, comprometiendo la supervivencia de la especie.
El plástico deja una huella geológica permanente, perdurando millones de años, con impactos inmediatos en la fauna local.
Fragmentos de plástico han erosionado un 40% de su tamaño original y se dispersaron a 6 playas adicionales de la isla.