Patricia Bullrich defendió con vehemencia la ley de régimen penal juvenil en el Senado, comparándola favorablemente con situaciones de impunidad en otros países como Brasil, donde un menor que asesina a los cuatro años sale libre, generando reclamos masivos de la sociedad. Enumeró naciones como Alemania, Austria, Italia, Perú y Francia que aplican condenas similares, destacando que la propuesta incluye nueve tipos de sanciones alternativas para frenar carreras delictuales desde temprano.
Bullrich enfatizó la responsabilidad parental civil y penal, criticando la "adolescentización" de los padres que deja a los chicos sin referencias, y aclaró que las medidas son penas reales dictadas por el Congreso, no procesales provinciales, garantizando igualdad ante la ley en todo el país. Rechazó acusaciones de inconstitucionalidad y subrayó que la prisión es el último recurso para casos gravísimos, con participación de la víctima en el proceso.
En el panel de LN+ Periodistas, Hugo Maquiavelli y Gaby Slavinsky aplaudieron la exposición de Bullrich, notando su expertise y el contraste con la oposición "pobrismo" que victimiza al delincuente. Criticaron la ley de los 80 como obsoleta, ideas de Sergio Berni sobre discrecionalidad judicial y la narrativa opositora de "estigmatizar menores", argumentando que la sociedad, especialmente sectores populares, exige mano dura contra la inseguridad y el crimen organizado que usa menores.
Los panelistas coincidieron en que el gobierno marca una "grieta" clara, actualizando un discurso libertario que resuena en la opinión pública harta de impunidad, mientras la oposición pierde votantes jóvenes por no adaptarse a demandas reales de seguridad y gestión eficiente.