El pastor Cinalli continúa su enseñanza sobre el poder de orar en el Espíritu Santo, citando Judas 1:20 y Efesios 6:18 para exhortar a los creyentes a interceder y rescatar almas del infierno, convirtiéndose en instrumentos de Dios para salvar familias y naciones.
Explica que el Espíritu Santo ayuda cuando no se sabe qué pedir, guiando las oraciones conforme a la voluntad divina y produciendo resultados espirituales, siempre que se rinda la voluntad propia. Destaca que el Espíritu energiza la oración, contrarrestando las tentaciones del diablo que buscan impedirla, como distracciones o fatiga.
Relata parábolas de Jesús sobre el amigo a medianoche y la viuda insistente ante el juez injusto, subrayando la audaz insistencia como clave para que Dios responda. Cita Isaías prometiendo nuevas fuerzas a quienes esperan en Jehová, permitiendo volar como águilas sin desfallecer.
Revela secretos de intercesores poderosos: orar en fortaleza del Espíritu, tocar las puertas del cielo hasta abrirse, ser transportados a la presencia de Dios, impulsados a oraciones certeras e intrépidas, y guiados a conocer y glorificar a Dios por encima de necesidades personales.
Insiste en que la oración en el Espíritu transforma en colaboradores de Dios para arrebatar almas al infierno, enfocándose en la gloria divina y no en uno mismo, animando a aplaudir y dar gloria al Señor.