Marisa Abreu continúa su descargo en vivo en El diario de Mariana por el cruce con Laura Ufital en LAM, donde se filtró un audio en que la insultó llamándola "hija de puta" y "gorda" durante una discusión sobre violencia de género y su salida de Gran Hermano. Marisa defiende a su hija Paloma Abreu, acusada por Laura de "regentear" a participantes del reality, y aclara que Paloma es amiga íntima de los chicos y trabajó en La Brecha.
Marisa revela que ya consultó tres veces a su abogada para demandar a Laura por acoso constante durante cuatro años, pero evita judicializar por no "molestar a la justicia". Cuenta anécdotas como el incidente con Denise Dumas en Las Angelitas, quien se movió de asiento para no sentarse a su lado tras una pelea con Laura, y admite no tener amistad con ninguna Angelita salvo Denise, a quien adora, y buena onda con varias como Karina, Romy y Pepe.
Pilar Smith le guardaba rencor por un rumor falso de 15 años: que Marisa llamó al jefe Paco Mármol para que no le dieran un puesto. Marisa aclaró el malentendido directamente con Paco y Pilar, pero esta última sigue distante y hasta sacó una foto grupal sin ella. Marisa siente bullying pero no le afecta a sus 56 años, aunque ayer "se hartó" con Laura.
En un video al aire, Marisa dijo "qué hija de su madre" a Laura por insistir en atacarla, incluso Ángel de Brito intervino. Tras el programa, charló con Ángel, quien se rió, y ahora entra en vivo prometiendo un chimento exclusivo. Marisa sospecha que Laura influyó para que no la llamaran a Gran Hermano el año pasado, pese a elogios de Santiago del Moro. Ángel se declara neutral y amigo de ambas.
El panel destaca la tensión personal acumulada en cuatro años, con cruces que escalan de debates a rencores viejos, y Marisa cierra enfatizando su energía en la luz, no en la oscuridad.