Los doce activistas de Greenpeace que irrumpieron en la escalinata del Congreso con pancartas e inodoros para protestar contra la modificación de la ley de glaciares fueron liberados tras ser detenidos en la sede de Madariaga. Nueve mujeres ya habían salido antes, y los tres varones restantes fueron puestos en libertad en vivo, recibiendo abrazos colectivos.
Uno de los activistas, Iván de Mar del Plata, dio testimonio en directo: fue bien tratado pese al riesgo, la situación fluyó normalmente y agradeció la preocupación, confirmando que no fue su primera acción aunque de alto riesgo.
En el estudio, analizaron declaraciones de la senadora Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad, quien justificó la detención inmediata de los activistas, abrió sumario al policía que agredió al camarógrafo de A24 Facundo Tedeschini por conducta reprochable y desmedida, mientras intentaba filmar a los detenidos ya retenidos sin tensión ni masividad.
Criticaron la respuesta institucional ante el exceso policial recurrente, comparándolo con casos como el de Pablo Grillo, fotoperiodista agredido hace un año. La familia Grillo denunció que no es un hecho aislado sino un método sistemático de agresión a la prensa en operativos.
Javier Milei reposteó en redes acusando a FOPEA de terrorista que protege periodistas "pauteros y ensobrados", justificando el accionar policial y contradiciendo la autocrítica de Bullrich. Mientras, en el Senado, el debate sobre la ley de glaciares entra en tramo final con cierres de UCR, justicialismo y La Libertad Avanza; el gobierno parece tener votos para reformar la norma de 2010 que protege 17.000 glaciares abasteciendo a 7 millones de personas.