Los panelistas debaten acaloradamente sobre el impacto de la inmigración en Argentina, destacando que hay 2,3 millones de inmigrantes frente a 2 millones de desocupados locales y que representan el 6,1% de la población carcelaria total, pero hasta el 20% en cárceles federales por narcotráfico.
Argumentan deudas históricas solo con países como Perú por Malvinas o España por trigo en la posguerra, pero ninguna con Chile o Bolivia, mientras proponen arancelar salud y educación pública para extranjeros que pagan impuestos.
Critican la multiculturalidad fallida en Alemania, donde partidos antiinmigrantes ganan elecciones, y Australia, que exige integración laboral como recolectar naranjas, rechazando la idea de recibir indiscriminadamente y estigmatizando el discurso pro-inmigración como xenófobo.
Con sarcasmos y cruces constantes, un panelista propone que Ernesto Díaz emigre a Alemania o Australia para probar, mientras ironizan sobre finlandeses ilegales en Rivadavia y cierran con risas el intercambio tenso.