Según datos de Eurostat, uno de cada tres titulados universitarios en Europa trabaja en un campo ajeno a sus estudios. La vida laboral no sigue un guion preestablecido y muchos graduados terminan en profesiones distintas a las que estudiaron.
Los profesionales de medicina y enfermería mantienen una alta fidelidad a su formación, con el 81 por ciento desempeñando funciones relacionadas. En informática, el porcentaje alcanza el 77 por ciento, seguido por educación e ingeniería.
En contraste, los graduados en artes y humanidades ven un 48 por ciento cambiando de rumbo, mientras que en periodismo y ciencias sociales el desvío llega al 40 por ciento por elección o necesidad.
Los países influyen en estas cifras: Hungría lidera con un 85 por ciento de mismatch, Alemania con 76 por ciento, Francia 65 por ciento, España 64 por ciento, Italia 62 por ciento y Dinamarca 56 por ciento.