El gobierno de Javier Milei impuso aislamiento de 23 horas diarias a presos de máxima seguridad como el narco Esteban Líndor Alvarado, jefe de un cartel en Rosario detenido en Ezeiza, eliminando privilegios como celulares, chefs y pedidos de cantina que disfrutaban antes.
Panelistas destacaron que durante el gobierno de Alberto Fernández casi lo liberan en helicóptero, pero ahora Bullrich y Milei aplican mano dura, frenando delitos en Santa Fe y logrando consenso con gobernadores como Perotti contra el narcotráfico, unificando narrativa para replegar a los capos.
Criticaron la resistencia social argentina a normalizar la inseguridad como en México, donde clases bajas sufren más y piden penas duras incluso pena de muerte en villas, acusando al peronismo de no entender esta demanda por priorizar derechos humanos mal interpretados y izquierda.
Señalaron persistencia de celulares en cárceles federales y provinciales como negocio que facilita extorsiones y abusos falsos, proponiendo reforma al Código Penal para penarlos específicamente y limitar comunicaciones a una hora diaria, aunque el ministro Mariano Cúneo Libarona no logró consenso con jueces.