A siete años de la muerte de Natalia en un salón de eventos en Tigre, su familia pide reabrir la causa que la Justicia de San Isidro cerró como no traumática ni homicidio, reclamando investigación profunda sobre el suministro de estupefacientes y cuatro personas citadas esa madrugada.
Ulises Haidt, hermano y abogado de Natalia, junto a Yamil Castro Bianchi, exigen al procurador bonaerense Julio Conte Grand que derive el expediente a otro departamento judicial, cuestionando la pesquisa original y el contexto de denuncias públicas de Natalia sobre redes de pedofilia en farándula, política y periodismo.
Natalia había denunciado en el programa de Mirta Legrand y ratificado en Comodoro Py conocimiento de abusos sexuales infantiles por personalidades, con Liza como intermediaria en el encuentro fatal; el foco está en el contenido de su iPad, desbloqueado tras años con posible alteración de datos.
El panel discute si sus denuncias provocaron el crimen, menciona pendrive, periodistas demandados y la demora internacional para acceder al dispositivo, sugiriendo que en esos años la evidencia pudo manipularse.
No se halló nada comprometedora en el iPad según la justicia, pero la familia insiste en irregularidades.