Cuatro delincuentes irrumpieron en la parte trasera de una concesionaria en González Catán e intimidaron brutalmente a una familia, pateando a una mujer en la cabeza y tirándola del pelo mientras una beba observaba desde el sillón.
Las víctimas intentaron calmar a los ladrones, pero estos prolongaron el robo con violencia extrema, dejando sangre en el piso y mostrando total desprecio, incluso con la presencia de la menor. Los panelistas destacaron que los criminales actuaron a cara descubierta y sin códigos delictivos tradicionales, como no agredir frente a un bebé.
Víctor, el experto, explicó que la policía trabaja con cámaras de la firma afectada, rutas de huida y tareas de inteligencia para identificarlos, similar a casos previos como el de la banda del millón.
Los analistas criticaron la falta de penas duras por concurso de delitos como robo en poblado, lesiones, amenazas y uso de menores como atenuante implícito, exigiendo que jueces ponderen la violencia extrema y reincidencia para condenas ejemplares.
Este tipo de ataques genera terror permanente en las víctimas, que deben seguir trabajando con miedo, y urge endurecer el Código Penal centenario con agravios por brutalidad.