Muchos fabricantes chinos de automóviles eléctricos planean ingresar al mercado europeo, consolidando el dominio de China en este sector.
En paralelo, Europa depende críticamente de las tierras raras procesadas en China, esenciales para la industria automotriz alemana y otros sectores.
Un bloqueo a Taiwán por parte de China interrumpiría las cadenas de suministro, paralizando líneas de producción en Occidente.
China ya utiliza su monopolio sobre tierras raras con fines políticos, como controles de exportación ante aranceles de Estados Unidos.