Germán, dueño de una vinoteca en Avenida Entre Ríos, explicó las enormes pérdidas por el vallado policial total que impide el paso de peatones y vehículos durante las protestas en el Congreso. Los locales permanecen vacíos, sin clientes, y los dueños optan por no abrir o jugar al solitario mientras la gente no puede acceder.
El comerciante comparó con marchas anteriores, donde las calles abiertas permitían ventas, pero ahora las vallas desde Alcina cortan todo el tránsito. Mencionó que en gobiernos previos los cortes eran puntuales, como el 1 de marzo hasta mediodía, pero esta vez duran hasta la noche, con apertura tardía a las ocho.
Germán relató dificultades económicas persistentes en 20 años: nunca le fue bien del todo, depende de ayuda familiar, no puede contratar empleados y sobrevive solo. La zona está complicada para alquilar locales y departamentos, pese a ser un barrio precioso.
Entre comerciantes planean reclamos para pedir que no corten la calle peatonal, aunque no hagan operativos. Mientras, promociona su Instagram "Destino Incierto" para ventas online, ironizando sobre el futuro incierto que les espera por estas medidas.
Carola Suárez cerró la nota desde el lugar, destacando el impacto en la cuadra entera de comercios afectados por el perímetro de seguridad.