En el programa de Moria Casán, Tamara Petinato se negó a hablar con Cintia Fernández, acusándola de quilomberos y aclarando que solo hablaría con Moria, pese a la insistencia del panel.
Cintia retrucó cuestionando la juventud de Tamara en el sillón presidencial coqueteando con el presidente, comparándola con Michu Michu, y exigiendo explicaciones como el resto de la familia Petinato. Tamara defendió hablar solo con Moria y se hizo cargo de sus acciones.
El intercambio incluyó insultos como 'cobardía' y acusaciones de autoritarismo, con Cintia molesta por comentarios sobre su rol en decisiones presidenciales. El panel sumó a la nueva batalla en los debates televisivos con micrófono.
Tensiones escalaron con Tamara rechazando arruinar la nota y proponiendo posponer si Cintia intervenía.