La senadora Patricia Bullrich defendió con pasión la reforma laboral en el Senado argentino, criticando el colapso del sistema sindical que bajó del 85% al 7% de afiliación y genera juicios millonarios como los 380 millones de pesos en Jujuy o 2.500 millones por el despido en AISA, costos que pagan todos los argentinos.
Bullrich denunció la brecha injusta entre trabajadores registrados ganando 1.150.000 pesos promedio y los informales con solo 540.000, un esquema que expulsa a la mayoría al gris o informalismo, con comercios pagando medio sueldo en negro para sobrevivir, y resaltó 166 bloqueos frenados el año pasado gracias al protocolo antibloqueos que permite a trabajadores entrar a fábricas.
Exigió reglas claras para contratar, inversión y empresas, lamentando la alta mortalidad empresaria donde mueren más de las que nacen, y vinculó salarios a productividad, contrastando la media nacional de 15.000 dólares per cápita con 30.000 en Neuquén por Vaca Muerta.
Destacó el crecimiento del 4,5% este año, el primero en 15 años, gracias a señales como esta reforma que multiplica oportunidades, fomenta unicornios tecnológicos y rechaza la extorsión sindical, porque los argentinos votaron cambio para que los derechos sean de los trabajadores y no de una casta.