Patricia Bullrich defendió con vehemencia el nuevo régimen penal juvenil en el Senado, enumerando casos trágicos de víctimas asesinadas por menores para justificar la imputabilidad desde los 14 años y criticar la impunidad del sistema anterior.
Recordó asesinatos como el de Jeremías Monzón, apuñalado por compañeros de colegio que filmaron y compartieron el crimen riéndose; Uma Aguilera, hija de policías federales baleada al ir al médico; Lautaro Padín, lapidado tras una fiesta; y otros como Sabo, Esperani, casos en Mendoza y Lara, donde menores quedaron impunes bajo la doctrina que los victimiza.
Refutó acusaciones opositoras de que la ley criminaliza peleas escolares o amenazas menores, aclarando que solo aplica a delitos graves con penas escalonadas, incluyendo educación, resocialización y capacitación laboral, como planteó el senador Jorge Capitanich, y garantiza debido proceso mientras denuncia que las víctimas reales no lo tuvieron.
Insistió en que la impunidad destruye la conciencia moral y no educa, cambiando la lógica zafaróniana por una que protege a la ciudadanía, con cadena perpetua posible para homicidios. Respondió respetuosamente a senadores como Capitanich y Zamora.
En estudio, conductores como Eduardo Villalba elogiaron el cierre de Bullrich previo a la votación, criticaron al kirchnerismo por no leer el proyecto completo y destacaron nota de Manuel Adorni sobre sesiones récord del Senado, contrastando con la era Fernández.