Patricia Bullrich cerró el debate en el Senado sobre el nuevo régimen penal juvenil, defendiendo la imputabilidad desde 14 años para dar certeza jurídica y terminar con la doctrina que presenta al delincuente como víctima del sistema.
Criticó el modelo anterior por dejar en indefensión a las víctimas, permitiendo impunidad a victimarios mientras familias sufren; destacó que en Buenos Aires hay 700 menores en institutos y que el kirchnerismo-justicialismo veía hablar de víctimas como reaccionario.
Enfatizó el cambio de filosofía que bajó la tasa de homicidios a mínimos históricos gracias a leyes como antimafia, flagrancia, ADN para detenidos y técnicas de investigación, pasando de política zafaroniana centrada en delincuentes a defensa de la ciudadanía.
Advirtió que sin consecuencias al delito grave, como asesinato, la ley pierde autoridad; citó el caso de Jeremías Monzón, asesinado por compañeros de colegio en Santa Fe, filmado y compartido en redes, exigiendo justicia real más allá de la edad.