El pastor Jaime toma la palabra alabando a Dios por la bendición que enriquece, afirmando que Dios hace crecer a las personas fieles, como empresas que empezaron pequeñas y se volvieron grandes franquicias.
Da ejemplos de empresarios que comenzaron desde abajo, arreglando autos o tostando maní, y se convirtieron en fabricantes o cadenas nacionales gracias a la fidelidad al Señor.
Exhorta a confiar en Dios sin permitir insatisfacción o rencor en el corazón, porque eso perjudica el caminar con Dios, y llama a los hermanos a orar por quienes necesitan bendición.