El panel de Tierra de nadie continúa denunciando la imposibilidad de reprimir el velorio tumbero de Chispita en Moreno, donde vecinos cultivan la delincuencia mandando al chico de 14 años a robar para todos, y ahora 150 personas armadas recorren calles disparando al aire con armas en el cajón, incluyendo una 9 milímetros cargada.
Los conductores discuten que la policía no puede abrir fuego por la presencia de niños, madres con bebés y mujeres inocentes mezclados, recordando el pánico político post-Costec y Santillán que paralizó la represión, y proponen negociación gradual como en Rosario, usando gases para disuadir sin balas de plomo.
Insisten en que el Estado debe mostrar presencia de a poco con inteligencia policial, atenuando microdelitos y tomando territorio, porque la delincuencia domina barrios liberados donde ningún protocolo funciona y policías son vulnerables.
Critican la hipocresía social que avala delincuentes escolarizados pero exige renuncias si un policía mata un niño por error, y proponen crear instituciones para recuperar chicos en vez de cárceles modulares, porque la guerra no resuelve sino la paz gradual para no perder argentinos.