Las fuerzas de seguridad del gobierno de Javier Milei desataron una represión feroz y desmedida contra una protesta pacífica de activistas de Greenpeace en las escalinatas del Congreso, donde instalaron inodoros con la leyenda "señores senadores, no se caguen en el agua" para rechazar la ley de glaciares.
La manifestación comenzó a las 7:20 de la mañana de forma tranquila, sin violencia ni daños, pero a las 7:31 la policía inició las detenciones, trasladó a los activistas a un playón frente al Congreso y a las 8:07 agredió salvajemente al camarógrafo Pablo Grillo, dándole un sopapo, tirándolo al suelo, pateándolo mientras sangraba y gaseándolo, en un acto de violencia institucional que baja desde el poder.
Los periodistas, como Pepe Mateos y el camarógrafo de A24, fueron atacados mientras documentaban los hechos; el de A24 relató cómo lo empujaron, gasearon con pimienta, golpearon en el piso y pensó que no volvería a casa, destacando la fragilidad actual para la prensa.
El conductor denunció el relato mentiroso del gobierno que habla de tumulto, mostró frame por frame la ferocidad policial con risas y patadas, cuestionó la presencia masiva policial y exigió la intervención de la Procuraduría de Violencia Institucional, ausente en estos crecientes episodios contra manifestantes y periodistas.
Fabián Grillo, padre de Pablo, se solidarizó tras enterarse por radio, mientras el agresor policial enfrenta un sumario interno aún no identificado públicamente.