Mavinga traiciona a Carmiña nominándola en el confesionario después de aparentar ser su aliada cercana. En la gala de nominaciones, Mavinga entrega dos votos a Sol por no respetar al resto y hacer lo que le da la gana, y nomina a Carmiña porque sus comentarios la confunden y la ven como un juego, decidiendo jugar a su manera. El panel de A la Barbarossa califica la jugada como traicionera y estratégica, destacando cómo Mavinga apoyó a Carmiña en público pero la apuñaló por detrás.
Marcos, desde Asunción, defiende el carácter fuerte de Carmiña y revela que es muy rencorosa, prediciendo que la traición le dolerá mucho en su escala de valores. Carmiña, previamente, había llorado en el confesionario por su nominación casi unánime, confesando vergüenza, síndrome del impostor y su frase "a mí no me pasan cosas buenas", mientras un compañero la animaba a desahogarse. El panel analiza si esto la afectará y la hará jugar más con estrategia o corazón.
La discusión se extiende a las dinámicas de la casa: Pincoya toma el liderazgo organizando tareas como cocina y limpieza del baño, preguntando a todos quién cocinará y proponiendo turnos rotativos. En conexión en vivo, los participantes debaten con gritos y humor sobre responsabilidades, con menciones a Andrea en la cocina y limpieza general, recordando ediciones pasadas como la de Sandra que usaba el mismo trapo para todo.
Ex participantes como Eugenia, Martín Pepa y Nano visitan el programa y aprueban la jugada de Mavinga, notando su cambio de personaje entre africana y argentina de La Plata. Destacan diferencias con generaciones anteriores, más bancas externas y 28 participantes, y cómo la placa apuntó a ex-GH como Manuel, Soy y Pincoya, empoderándolos.
El panel reflexiona que cada edición es un mundo distinto, con sociedad cambiando preferencias, y evita detallar todas las nominaciones para enfocarse en lo que la gente quiere ver.