Mavinga sorprende al nominar a Carmiña en Gran Hermano tras fingir una amistad cercana y consolarla en público. La participante africana-argentina entrega sus votos a Carmiña porque sus comentarios la confunden y decide jugar a su manera, mientras el panel de A la Barbarossa destaca la jugada como traicionera y estratégica, aunque prematura en el juego.
Ex participantes como Eugenia, Martín Pepa y Nano debaten si la traición suma o resta afuera: algunos la ven como un movimiento audaz para sobrevivir, pero advierten que crear conflictos tempranos no ayuda a ganar. Carmiña acumula 33 votos en placa, convirtiéndose en un monstruo del juego, y sus lágrimas al hablar con Gran Hermano generan dudas sobre su autenticidad.
Marcos, esposo de Carmiña desde Asunción, confirma que las lágrimas son genuinas porque ella no llora en público y está muy asfixiada. Explica que la frase "a mí no me pasan cosas buenas" refleja frustraciones laborales recurrentes: inicia proyectos con esperanza, pero jefes y superiores la frenan, impidiéndole ser ella misma.
El panel cuestiona si entra al reality por un sueño personal o para crecer laboralmente, ya que Carmiña es ambiciosa y no se conforma. Marcos destaca su bajo tolerancia a la frustración pese a ser privilegiada, y revela un fuerte apoyo en Paraguay, superando expectativas pese a sus conflictos previos en medios.