Carmiña enfrenta una nominación casi unánime en Gran Hermano por hablar de más y generar rechazo en el cuarto de varones. Lloró en el confesionario confesando vergüenza por su vulnerabilidad, síndrome del impostor y la frase "a mí no me pasan cosas buenas", mientras un compañero la anima a desahogarse. Se mostró angustiada por meter la pata, pero defiende tener voz en el juego.
El panel de A la Barbarossa analiza la interacción con Mavinga, quien la abrazó prometiendo jugar juntas, pero la nominó igual. Discuten si Carmiña sufre de verdad, la comparan con Coti por su carácter emocional, y predicen que la gente la querrá pese al rechazo actual. Hablan de alcohol en fiestas temáticas y posibles papelones.
Marcos, marido de Carmiña desde Asunción, la defiende en vivo explicando su personalidad frontal, desconfiada y defensiva que no busca caer bien de entrada. Revela frustraciones pasadas en el trabajo y que afloja al conocer gente. La entrevista sufre cortes de conexión, pero confirma que es auténtica y no actúa.
El panel especula si la traición de Mavinga dolerá a Carmiña, quien es rencorosa en su escala de traiciones. Muestran el confesionario de Mavinga nominando a Sol con dos votos por no respetar al resto y hacer lo que le da la gana.