Marcos confirma que las lágrimas de Carmiña en Gran Hermano son genuinas por frustraciones laborales y ambición personal. La panelista explica que Carmiña entró al reality no solo por un sueño sino por crecimiento laboral, ya que no se conforma con su puesto actual y busca más visibilidad, aunque su tolerancia a la frustración es baja a pesar de ser una persona privilegiada.
Mavinga nominó a Carmiña de forma traicionera tras fingir amistad y consolarla, lo que el panel califica de estratégico pero prematuro. Carmiña es consciente de haber sido algo mala con Mavinga y entró con la estrategia de "ser ella misma con carácter", lo que la frustra al quedar en placa.
Carmiña recibe mucho apoyo inesperado en Paraguay, más del esperado y mayor que el de Selva en Uruguay, pese a su personalidad confrontativa y conflictos previos en medios paraguayos donde trabaja hace 15 años como corresponsal.
Marcos detalla que tiene amigos de toda la vida, se relaciona bien pero no busca congraciarse de entrada y pone defensas, lo que genera vínculos como el fallido con Mavinga.