Carminia se consolidó como la villana de Gran Hermano al recibir más de 30 votos de media casa, mostrando conflicto interno con llantos por extrañar a su novio, aunque luego se arrepintió de querer irse.
La periodista paraguaya Silvia Viera, conectada en vivo, reveló que conoce a Carminia desde hace años por trabajar en la misma radio, describiéndola como soberbia al inicio pero ahora conocida; confirmó el polémico tuit donde llamó ignorantes a quienes hablan guaraní, ofendiendo a su pueblo y forzándola a pedir disculpas, además de incidentes como criticar el olor a mandarina de un actor cubano en un Bailando paraguayo, lo que la hizo ser echada.
Panelistas debaten su talento como entrevistadora que saca de quicio a cualquiera, útil para realities, y su frontalidad sin filtro versus grosería; mencionan su amistad pasada con Lali González y posible conflicto latente con Brian en la casa, quien ignora esa historia.
En Paraguay, Carminia genera amor y odio, pero Gran Hermano la está cambiando: paraguayos que la odiaban ahora la apoyan por xenofobia argentina en redes, como insultos generalizados; Viera advierte que representa mal a su país al ser maleducada e interrumpir, recomendándole humildad en Argentina.
Los conductores concluyen que los villanos duran poco pero ella aprovecha oportunidades, aunque algunos la ven victimizándose pese a su buena vida y chance televisiva soñada.