Jorge Sola, dirigente de la CGT, afirma que la represión policial es parte integral del plan económico del gobierno de Javier Milei, que solo se sostiene reprimiendo a trabajadores, jubilados y educadores desde el comienzo de la gestión. Una encuesta de Bloomberg muestra creciente descreimiento argentino por la pérdida de más de 300.000 puestos de trabajo, cierre de 21.000 empresas, caída del poder adquisitivo y mayor endeudamiento.
Sola denuncia que gobernadores y legisladores, como los de peronismo, radicalismo y socialismo, corrompieron el mandato popular al aprobar la reforma laboral pese a marchas masivas de 300.000 personas y un paro nacional de alta adhesión que paralizó el país. A pesar de diálogos previos con 16 gobernadores, 40 senadores y 50 diputados, estos se dieron vuelta, influenciados por el ministro de Interior.
Una encuesta de Atlas Intel revela pesimismo extremo: 77% califica el mercado laboral como malo, 62% la economía nacional y 57% su situación familiar; para los próximos seis meses, 55% espera empeoramiento en empleo. Sola vincula esto al cierre de FATE y artículo 44 sobre licencias, despertando rechazo social.
Anuncia mayor conflictividad con paros por sectores, como docentes el lunes y apoyo a judiciales y FATE. Insiste en construir un proyecto alternativo amplio, sumando peronismo, nacional y popular, radicalismo, socialismo y provinciales, con centralidad obrera y figuras como Axel Kicillof, para emocionar a una sociedad desilusionada y con baja participación electoral.
Critica la derrota cultural inicial de la reforma por desconocimiento público y la unidad de la derecha neoliberal, contrastando con divisiones progresistas, advirtiendo un camino hacia mayor pobreza como en Perú si no surge alternativa.