El hombre mató a su esposa de un disparo en la cabeza tras una discusión frente a su hijo de 13 años, quien corrió por la vivienda hasta ser alcanzado y ejecutado también con un tiro craneal, antes de que el padre se suicidara en el living comedor con la pistola calibre 22 que tenía junto al cuerpo.
La reconstrucción preliminar descarta homicidio vicario porque primero atacó a la mujer; el menor quizás acudió en auxilio al escuchar el disparo, ya que dormía en otra habitación, y hubo una diferencia horaria mínima entre la muerte del hijo y el suicidio del padre.
Expertos destacan la cruel letalidad del calibre 22 largo, común en Argentina, con balas que rebotan en el cráneo causando daños terribles o "caminan" por partes blandas destrozando órganos, usada por asesinos profesionales para mensajes silenciosos.
Vecinos del barrio en Caseros expresan conmoción total: describen al padre, conocido como Richard, como buena persona, sin violencia previa visible, familia normal que se mudó hace ocho meses, silencio absoluto desde la mañana pese a gritos y tiros reportados por algunos.
Richard Benítez, ex seguridad privada en 3 de Febrero y celador en asilo para discapacitados, padecía esquizofrenia post-pandemia con desempleo desde 2020; un conocido confirma que era súper macanudo y habían planeado pescar juntos hace 15 días. Cristian Eche reporta el retiro de cuerpos por policía científica y pericias de Fiscalía Nº 5.