La familia de Javier Faroni, incluyendo a su mujer Erika Gillette y la hija Candela Lang, adquirió un departamento de 500 metros cuadrados valuado en 7 millones de dólares en el edificio The State of Aqualine en Miami, a través de una sociedad vinculada a la hija.
La propiedad se inscribió en negocios opacos relacionados con Turprudenter y manejo de más de 300 millones de dólares para la AFA, en medio de investigaciones judiciales y de la Inspección General de Justicia que exigen veedores.
La pareja se casó y formó una familia ensamblada con hijas de ella; vivían en la Torre Vieja y se mudaron durante el gobierno de Alberto Fernández, elevando su nivel de vida con viajes mundiales, incluido Qatar en el Mundial.
Periodistas advierten no involucrar hijos en operaciones dudosas, recordando casos como el de Cristina Fernández con su familia.