El canciller alemán Friedrich Merz se reunió con el presidente chino Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang en Pekín durante su primera visita oficial, para discutir relaciones bilaterales, cooperación económica y seguridad en un contexto de distanciamiento entre Europa y Estados Unidos.
Alemania promueve una política de de-risking con China, reconociendo su rol como aliado clave pero evitando dependencias excesivas como la vivida con el gas ruso, que colapsó tras la invasión de Ucrania y generó recesión en la primera economía europea.
Merz pidió a Pekín que use su influencia sobre Rusia para frenar la guerra en Ucrania, aunque no reiteró la demanda públicamente al llegar. Berlín prioriza la relación comercial vital ante su debilidad económica, con un déficit comercial de más de 80 mil millones de euros cuadruplicado desde la pandemia.
Merz viajó con una delegación de 30 empresarios alemanes de grandes consorcios para negociar acceso a minerales críticos, competencia justa y atraer inversiones chinas. Se anunció una orden de 120 aviones Airbus por aerolíneas chinas. Alemania busca cooperación en industria verde, IA, robótica y salud, mientras China atrae firmas alemanas como automotrices para producir localmente.