En la previa al debate de la ley de glaciares que promueve minería en zonas de agua dulce de la cordillera, activistas de Greenpeace saltaron la reja perimetral del Congreso y posaron sentados sobre inodoros en las escalinatas como forma de protesta.
La manifestación generó tensión e incidentes, con al menos dos ambientalistas detenidos por la policía.
Periodistas de diferentes medios denunciaron agresiones policiales, quedando registradas en imágenes.