Los 12 activistas de Greenpeace detenidos en el Congreso por una protesta pacífica contra la modificación de la ley de glaciares fueron trasladados a la Superintendencia de Investigaciones Federales. Abigail Oliverio reporta que están juntos en el lugar, evitando separación por género inicialmente rumoreada.
Diego, uno de los activistas, defiende la acción como mensaje directo a senadores para votar contra la reforma que entregaría control de glaciares y agua a proyectos mineros destructivos. Insisten en que fue pacífica, sin violencia ni corte de calles, priorizando el agua dulce del país sobre intereses provinciales.
Periodistas especulan sobre cómo ingresaron inodoros simbólicos a las escalinatas del Congreso, preguntando por fletes o accesos, pero activistas priorizan el porqué: alertar sobre seguridad hídrica nacional, basada en ciencia contra decisiones provinciales irresponsables.
Imágenes exclusivas muestran traslado esposados, algunos con trajes naranjas de la protesta. Permanecerán incomunicados hasta 24-48 horas para indagatoria, donde se definirá cargo, posiblemente contravención menor frente a la gravedad de la ley en debate en el Senado.