36 muertos y 33 desaparecidos por inundaciones en Minas Gerais, Brasil, con foco en Juiz de Fora y Ubá; pico de lluvias extremas revela vulnerabilidad en pendientes costeras y falta de inversión en drenaje pese a promesas de fondos PAC federales.
Gobernador Romeu Zema reubica a 700 personas y prioriza asistencia humanitaria; Lula da Silva anuncia 800 reales (155 dólares) por casa perdida, calificado como irrisorio e insuficiente solo para comida básica.
Imágenes aéreas muestran asentamientos precarios en relieves erosionados por lluvias recurrentes; lluvias continúan y labores de rescate persisten, con críticas a urbanización indiscriminada en zonas de riesgo.
Panel destaca fenómeno global en áreas pobres de Brasil, Bolivia, Perú, Europa, Asia e Indonesia; crecimiento poblacional agrava desastres en periodos de lluvias intensas, cuestionando falta de previsión.