El testimonio desgarrador de Mariela, hermana de la víctima Daniela, revela el terror que vivía la familia ante las amenazas constantes de Juan Ramón Díaz, el expareja de 42 años que premeditó el ataque. Daniela, rescatista de gatos, había decidido separarse el año pasado tras años de violencia, pero Díaz robó sus llaves, hizo una copia y esperó el momento para irrumpir en la casa a las 6:07 de la madrugada con un cuchillo de carnicero, apuñalándola múltiples veces en brazos, pecho y zona lumbar. Herida de muerte, Daniela se arrastró pidiendo auxilio, gritando "salvame, no me quiero morir", mientras Araceli, vecina y familiar, la asistía en vano.
Los vecinos, alertados por los gritos, retuvieron a Díaz hasta la llegada de la policía, que inicialmente no intervenía pese a estar en la zona. Araceli describe cómo Díaz, consciente y sin alteración, amenazaba con el cuchillo incluso en la comisaría, respondiendo "sí" cuando le preguntaron si sabía lo que hacía. La familia destaca la planificación: Díaz alquiló una casa cerca para vigilar a Daniela, tomaba mate tranquilamente horas antes del crimen, y no mostró arrepentimiento. No se descarta un cómplice por la obtención de la llave.
El panel discute los agravantes legales: premeditación, alevosía, contexto de violencia de género y dominación, eliminando excusas como emoción violenta. Comparan con casos como el de "La Urta", notando patrones de control obsesivo. La familia busca justicia total, con Díaz preso en la Quinta de Billignhurst bajo la UFI, y agradece la contención de la municipalidad de San Martín para asistencia psicológica. Mañana sepultan a Daniela, pero el camino legal es largo; exigen que pague por destrozar una vida dulce y unida a la comunidad.
Araceli relata su heroísmo al entrar pese al peligro, salvando de milagro su vida mientras contenía a Daniela desangrándose. El video muestra a Díaz dando vueltas amenazante, subiendo y bajando escaleras, mientras Daniela se ocultaba tras una pileta. La familia unida clama por no culpas y por erradicar mitos como el "crimen pasional", insistiendo en que fue un homicidio calculado.