Un compás de espera judicial de 15 días se abre en el cierre de la planta FATE, fábrica de neumáticos con 80 años de historia en Argentina, afectando a 920 familias. La empresa, propiedad de Amadés Quintanilla (también dueño de Aluar), anuncia reconversión del predio a producción de energía, impulsada por el gobierno nacional, en medio de importaciones brutales que compiten deslealmente con la producción local. El cierre se enmarca en un achicamiento progresivo desde fines de 2024, con despidos que ya duplican los 920 anunciados el miércoles pasado.
Diego Pastor, gerente de la Federación Argentina del Neumático, explica que la apertura de importaciones sin aranceles fue el tiro de gracia para la industria, sumado a costos operativos asfixiantes en Argentina. Representando a PYMES de la cadena de comercialización, Pastor detalla que el proceso de desinversión en FATE incluyó recortes en líneas como neumáticos para tractores y pesados, llegando a un punto insostenible. Critica la rigidez gubernamental en políticas de comercio exterior, afirmando que tras múltiples reuniones, el gobierno no modificará aranceles, dejando la planta sin viabilidad.
El impacto se extiende a la cadena: bombas con stock de FATE enfrentan problemas de garantía y reclamos, mientras importados chinos inundan el mercado a precios irrisorios. Comparaciones con Paraguay revelan cubiertas para Peugeot 208 a 51 dólares, Fiat Kronos a 48 dólares, Toyota Hilux a 63 dólares, Nissan Frontier a 93 dólares (equivalente a 2 millones de pesos en Argentina), Volkswagen Taos a 73 dólares y Javal a 98 dólares. Colas de 7 kilómetros en la frontera paraguaya evidencian la deserción masiva de consumidores argentinos, agravada por el bajo poder adquisitivo.
Paloma Verona, economista y cofundadora de Misión Productiva, analiza el modelo económico de Javier Milei como centrado en ajuste fiscal, paralización de obra pública y apertura comercial acelerada, favoreciendo sectores extractivos como agro, minería y energía que no generan empleo formal. Desde la asunción, se perdieron más de 180.000 puestos de trabajo registrados, con cierres como FATE y estudios de FUNDAR alertando sobre el saldo negativo en empresas. Verona cuestiona el supuesto crecimiento del 4-5% prometido, argumentando que no traduce en desarrollo sostenible ni movilidad social.
Recuerdos históricos incluyen la intervención de Cristina Fernández de Kirchner en la planta Chevrolet, donde bajó impuestos para evitar paralización y lanzó el Chevrolet Ágine, destacando la ciclicidad económica pero criticando la actual desprotección industrial frente a importaciones descontroladas.