Se analiza la próxima reforma de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina, que busca devolverle a la institución su objetivo principal y excluyente: preservar el valor de la moneda y combatir la inflación.
Históricamente, el Banco Central tuvo esta función hasta una reforma en 2012 que le permitió emitir para financiar al tesoro, lo que, según el análisis, exacerbó la pobreza y la inflación. La nueva reforma prohibiría la emisión sin respaldo y la financiación del déficit fiscal con emisión monetaria.
Se destaca que la función de fomentar el desarrollo económico recaerá exclusivamente en la política económica, no en el Banco Central. La medida es vista positivamente por el FMI, que celebra la acumulación de reservas y la vuelta a políticas monetarias consistentes.