Se explora la tendencia a repetir patrones en las relaciones de pareja, sugiriendo que el cerebro, en busca de lo familiar, elige lo conocido para consumir menos energía y generar una falsa seguridad.
Se introduce la idea de un "mapa de vínculo" aprendido en la infancia, heredado de los padres, que influye en la elección de parejas a lo largo de la vida.