La economista Paula Pia Ariet explica que la pérdida de poder adquisitivo en Argentina, que se acentuó desde 2017, obliga a los consumidores a ajustar sus gastos, priorizando necesidades básicas y reduciendo el consumo de productos no esenciales.
La gente compra menores cantidades, espacia en la frecuencia de sus compras y recorta gastos en ocio, salidas y productos de marca. Se observa una tendencia a invertir más en "experiencias" y vínculos sociales que en bienes materiales, como una forma de paliar la frustración y la falta de proyección a futuro.
A pesar de que los salarios en dólares han aumentado, el país se ha encarecido significativamente, haciendo que incluso actividades básicas como comer afuera sean un lujo. La economista enfatiza la importancia de dividir los gastos entre obligatorios y optativos para poder gestionar mejor la economía personal.
La charla también aborda cómo la inflación afecta de manera desigual a diferentes sectores y edades, y cómo la gente busca optimizar sus compras, incluso recurriendo a lugares como el Mercado Central para conseguir mejores precios, aunque esto implique un mayor esfuerzo logístico.